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Què hacer para prevenir y protegerte ante situaciones de la violència

Si te sientes en peligro

Explica la situación a una persona de confianza y pídele que te ayude a buscar información.

Llama al 900 120 120 o ve a los servicios sociales municipales o a la policía para que actúen preventivamente y la situación no empeore.

Anota las amenazas y agresiones sin que lo sepa el agresor, explica los hechos en detalle, las fechas, los lugares<A[lugares|sitios]> y los testigos<A[testigos|testimonios]>, desde el principio hasta el final.

 

Prepárate por si la situación empeora

Explica la situación a una persona de confianza, preparáis un plan de escapada y establecéis una contraseña de emergencia.

Ten siempre las cosas imprescindibles al alcance: teléfono, llaves, dinero, tu documentación y, si tienes, la de tus hijos e hijas. Si hace falta, haz copias.

En caso de que tengas hijos, hijas o menores a cargo, establece una contraseña para avisarlos de que se hay que marchar de casa y que se aprendan el 112 por si hay que llamar en caso de emergencia.

 

Si estalla un episodio de violencia

Intenta llamar al 900 120 120 o utilizar la contraseña con la persona de confianza.

Si puedes, enciérrate en una habitación y llama desde allí. Si no estás a tiempo o no has podido coger el teléfono, haz ruido para que te oiga a alguien de fuera y pida ayuda en tu lugar.

La mejor habitación es la más próxima a la puerta, porque desde allí es más fácil salir a la calle. Si no puedes llegar, desde una ventana o un patio de luces es más fácil que te oigan a las vecinas.

Aléjate de la cocina y otras habitaciones donde haya objetos peligrosos.

Si no has podido huir, protégete la cabeza, la cara y el pecho, que son las partes más vulnerables.

Haz la señal a tus hijos e hijas para que se marchen de casa o se encierren en una habitación.

 

Después de una agresión

Vete tan pronto como puedas, tanto si el agresor se ha marchado como si no, porque puede volver.

Busca un lugar seguro, avisa la persona de confianza y llama al 900 120 120.

Si no puedes salir de casa ni llegar a una comisaría o centro sanitario, llama al 900 120 120.

Si tienes lesiones, ve a un centro sanitario, explica el motivo y pide un informe de lesiones para tener constancia de los hechos en posibles acciones legales que decidas emprender.

Hasta que llegue la policía, no toques nada del lugar donde se ha producido la agresión ni de ti misma, y conserva todas las pruebas: objetos rotos, ropa rasgada, señales y heridas, etc.

Busca a los testigos de los hechos, en caso de que haya.

 

Marcharse de casa

Si convives con un agresor y piensas marcharte de casa, no hables nunca con él ni su entorno.

Controla siempre tu documentación y la de los hijos e hijas, si tienes (de identidad, administrativa, de la vivienda, de salud, bancaria, escolar, etc.).

Controla siempre el teléfono, las claves<A[claves|llaves]> de casa y del coche, si tienes.

Ten informada a la persona con quien confías.

Ten informada una profesional de la red pública (servicios sociales, etc.).

Ten a punto una bolsa<A[bolsa|bolso]> con ropa y efectos personales (si puede estar, en casa de alguien de confianza).

Ten dinero o una cuenta bancaria propios sin que el agresor lo sepa.

En caso de que hayas hecho denuncias previas, cógelas.

Si puedes, programa la salida cuando el agresor no esté.

Una vez fuera, cambia de número de teléfono, de lugares y rutinas habituales. Deja las redes sociales.

Desactiva las opciones de geolocalización del teléfono y todos los otros dispositivos electrónicos.

Si tienes hijos o hijas con el agresor, infórmalo del abandono de domicilio con un burofax.

Denúncialo y, si te sientes en peligro, pide una orden de protección.

Denunciar

Infórmate en la Oficina de Atención a la Víctima del Delito (OAVD) o al Grupo de Atención a la Víctima (GAV).

Pide acompañamiento especializado de los GAV para poner la denuncia.

En comisaría, pide a una abogada de oficio antes de hacer la denuncia y, en caso que lo necesites, servicio de traducción.

Explica los hechos de manera concreta y cronológica, especifica donde se han producido y si había menores presentes.

Si tienes pruebas y testigos, adjúntalos a la denuncia.

Si tienes un informe de los servicios sociales, adjúntalo a la denuncia.

Si se trata de agresiones continuadas en las cuales han intervenido los servicios sociales, adjunta una relación de las intervenciones a la denuncia.

En caso de agresión física o sexual, pide un informe médico probatorio y adjúntalo a la denuncia. Identifica al agresor.

Pide una orden de protección.

Antes de firmar la denuncia, comprueba que se relatan los hechos correctamente y pide una copia. En caso de que lo necesites, pide la traducción.

Si pides una orden de protección, en las 72 horas siguientes tendrás que comparecer ante la jueza, que emitirá una resolución válida mientras no haya sentencia firme. Durante la comparecencia, el juzgado tiene que disponer de una sala de protección para evitar que tengas contacto con el agresor. El orden de protección permite que la jueza adopte medidas cautelares penales y civiles, y que active otros de atención social, como el alejamiento, la restricción de comunicación o la custodia de hijos e hijas.

 

Si ya no tienes relación con el agresor o has dejado de convivir

No quedes nunca con él sola: la separación es un factor de riesgo.

Siempre que puedas, evita dar tus nuevos datos (dirección, teléfono, trabajo, etc.).

Asesórate por profesionales de la red pública y sé prudente.

En caso de que tengas niños, explica la situación a la escuela y avísalos de quién los puede recoger.

Si él tiene visita con vuestros hijos o vuestras hijas, que se encargue una persona de confianza o el servicio de punto de encuentro. En ningún caso vayas sola.

 

Si se han dictado medidas judiciales de protección

Si incumple la orden de protección, llama al 900 120 120 o ve a comisaría.

Si vives en el mismo piso, cambia la cerradura y no  dejes entrar nunca al agresor, en ningún caso.

Intenta crear una red de personas para que te avisen y alerten el 900 120 120 si lo ven cerca de tu entorno: el vecindario, el trabajo, la escuela, etc.

Lleva siempre encima una copia de la orden de protección.

Evita cualquier contacto con el agresor. El arrepentimiento es una fase más del ciclo de la violencia. Si te presiona, resiste y no te sientas nunca culpable: el único culpable es el agresor.

Si el agresor rompe el orden de protección cometerá un delito, incluso si se acerca a ti con tu consentimiento.

 

En caso de agresión sexual

Ve a un lugar seguro, lejos del agresor, tan deprisa como puedas.

No te sientas culpable ni juzga tu comportamiento, el único culpable es el agresor.

Contacta inmediatamente con alguien de confianza que te ayude y te acompañe.

Conserva las pruebas de la agresión: no te laves, no te duches, no te bañes, no te cepilles los dientes ni haz gárgaras, no te cambies de ropa, no bebas ni come y, si es posible, no hagas pipí ni caca, podrías alterar pruebas que sirvan para identificarlo y detenerlo.

Tan pronto como puedas, ve al servicio de urgencias del hospital que tengas más cerca.

Si eres menor de edad,  o muy joven, quizás te iría bien la ayuda de una adulta de confianza.

Pon una denuncia.

 

En caso de violencia digital

No te sientas culpable ni juzga tu comportamiento, el único culpable es el agresor.

No destruyas las pruebas del acoso: conversaciones, correos, fotos… A veces, el sentimiento de culpabilidad te lleva a eliminar todo eso para que no te descubran o para no recordar lo que te está sucediendo. Es importante conservar estas pruebas para que la policía pueda encontrar al asediador y demostrar el delito.

Pide ayuda a un adulto. Aunque sientas vergüenza o culpabilidad, recuerda que la única persona que te puede ayudar a salir de esta situación es un adulto de confianza.

Toma medidas legales. Denúncialo. Colabora con tus padres o con un adulto de confianza a la hora de poner la denuncia. Eso es importante para poner fin a la situación de acoso.

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